domingo, agosto 22

Mala Suerte

Autores varios

Hoy voy a planificar un día distinto. Lo voy a llamar a Juanma a ver si acepta mi propuesta. Estoy harta de esta rutina, basta de papeles. Hoy no habrá casos, sellos ni expedientes

Era temprano pero Juanma ya debía estar en la oficina así que lo llamé insistentemente, nadie atendía, debían estar desayunando... "¡Qué costumbre! y si en lugar de ser yo se tratara de algo importante… ¿Por qué no atienden?"

Me voy de compras si no puedo hablar con Juanma. Pero como no quería abandonar el plan inicial traté de ubicarlo llamando al celular... sin duda no era mi mañana más afortunada.

-Hola Juanma... ¡por fin! ¿Dónde estás?

-Hola Matu, desayunando.

-Me imaginé... tengo una propuesta para vos. ¿No te gustaría que hagamos algo distinto hoy? No trabajemos, dale. No me digas que ya estás trabajando, eso suelo escucharlo.

-Es que así es, no puedo y sí, estoy trabajando...

-¿Y si mi propuesta es más motivante? Dale, animate alguna vez a sentir el vértigo, la sorpresa, el entusiasmo. Dale salí y vení.

-(sí, sí... entiendo... el caso del pelado... claro.. No, no, yo no voy a ir, lo tengo decidido).

- ¿Podrás cubrirme con el jefe? Pero no me enfermes, decí otra cosa, a ver si me mandan médico (…) Claro que lo voy a pasar bien, vos te lo perdés...ja, ja. Chau, besito

Hermosa mañana de sol, a disfrutar! Juanma no. Entonces habrá que poner en marcha un plan B

Podría aprovechar, ya que me las tengo que ingeniar sola para hacer lo que siempre quise y nunca me animé... ahí está... finalmente, ¿quién necesita a Juan para pasarla bien...? yo no. Comencé a prepararme, una buena ducha, nada de noticias en la radio, sólo música. Mientras escuchaba y tarareaba Black Bird sonó el teléfono. Lo dejé en el living, no voy a atender, cuando salga de la ducha veo quién llamó. No creo que sea Juan.

Caminé sin prisa hacia el baño, había decidido que ese día iba a ser distinto. Me quite la ropa, abrí el grifo de la ducha y me quede un largo rato disfrutando del agua tibia que recorría mi cuerpo. El teléfono volvía a sonar.

No, no, no, no pienso atender el teléfono hoy es un día distinto, relax, disfrute, nada de preocupaciones. Creo que lo mejor que puedo hacer para comenzar este día es reservar con la masajista, sí, hace mucho que no voy.

Después de ahí veo... cine, teatro, alguna feria, música... veremos lo que se presenta.

Llamada de Juanma, seguro se arrepintió pero ahora ya organicé un día sola... voy a dejar el celular en casa. Hoy me niego a que este aparato me controle...

Lista para disfrutar mi día, voy por ese masaje que me relaja hasta el espíritu. Camino a la masajista veo en la calle una publicidad de una feria de moda, diseñadores independientes... Buenísimo, ya sé por dónde seguir.

Bueno, no será un Spa pero lo de Yamila no está nada mal, tiene excelentes manos y si bien la decoración es un tanto kirsch, la luz tenue, el aroma de los aceites y los tenues sonidos hindúes permiten la relajación..., sólo hay que entregarse.

Ahora sí. Relajadita y dispuesta a seguir dándome sorpresas. Me tendría que alejar de acá, demasiado cerca de la oficina. No estaría mal un licuado en algún lugar con vista al río y después a comprar algo de música, sí... ¿pero... ese es Juanma? uhhh, ¿qué hago?

Hago que no lo vi...! ¿Y si se da cuenta? ¡Quién entiende a los hombres! Yo no. Primero me dijo que no y ahora me arruina todo apareciéndose acá! ¿Estará yendo para mi casa porque no atendí su llamado?... Se arrepintió el tonto, seguro. Pero no, ya es tarde…! Él por su lado y yo por el mío.

Traté de alejarme, de seguir con mi tranquilo Plan B pero no podía dejar de pensar en todo lo que apasionadamente había imaginado... Sin mucha conciencia volví sobre mis pasos y crucé la calle…

Otra vez Juanma. Nooo, si está claro que hoy mi día tenía que ser con él y yo lo presentí, pero él no entendió nada y sencillamente se lo perdió. Igual podría interceptarlo para ver su carita rogándome que acepte su arrepentimiento.

Sea como fuere no puedo negar cuánto me gusta. Un amor libre como el nuestro no suele darse tan fácilmente. No hay secretos entre nosotros y nuestro modo de estar carece de vericuetos, de mezquindades. Tener a alguien con quien poder apasionarse y al mismo tiempo compartir cierta mirada del mundo es encantador. Será por eso que los años pasan y nosotros ahí, siempre buscándonos. Lo único que nos distancia es cierta obsesión que él tiene por el trabajo. A mí también me gusta, es cierto, pero cada tanto me entusiasma romper con la rutina que implica y no tener planes previstos… ir haciendo lo que el día ofrece.

Lo voy a alcanzar, sí, lo voy a sorprender… quiero ver su carita de alegría, quiero verlo juntando sus manos frente al rostro pidiéndome disculpas, sonriendo con los ojos, tratando de convencerme de mil maneras que lo sume a mi día libre.

-Holaaaa! Mi bombón! ¿Dónde iba usted? ¿Acaso yendo desesperado a buscarme, arrepentido?

-Matuuu, pará, sacá las manos…

-Epa! Juanma, ¿qué pasa?

-Pasa que Barrientos preguntó por vos y no supe qué inventarle. Hoy era fecha límite para entregar un trabajo y como vos no fuiste se perdió…

-Ahhh, el trabajo de YPF, es cierto…, me olvidé, y bueno, pero lo terminó él supongo… ¿o no?

-No. Lo canceló.

-¿Lo canceló? Pero era mucha plata… No entiendo… ¿y qué dijo? Me habrá insultado de arriba a abajo ¿no?

-Sí… dijo que no va a perder más plata por tu culpa…

-jaja! Qué idiota… y qué, ¿me va a mandar al sector cuentas de castigo? Sabés qué Juanma, no me importa… No cambio eso por el día que decidí regalarme hoy… la vida pasa por otro lado Juanma. Si tengo que pagarlo yendo al sector cuentas y bueno, ahí trabajaré pensando en otros días como este que por cierto todavía no terminó.

-Matu…, Barrientos te echó!

-Y además no está mal porque ahí están todos los compañeros que por una u otra razón han desafiado esta costumbre de considerar el trabajo como un sacerdocio. El trabajo es un medio de vida, no más que eso. Así que me voy a divertir con los chicos…

-Matu… ¿me estás escuchando? Te echó, TE-E-CHÓ… por eso salí desesperado a buscarte…

-¿Qué? ¿Me echó? ¿Cómo me echó? ¿Qué me estás diciendo Juanma? Vos entendiste mal… no puede ser…

-Sí Matu, puede ser… Estaba enfurecido!

-Pero…, no. Debe ser una reacción del momento. Ya sabés cómo es. Pega dos gritos, insulta indiscriminadamente y se le pasa… hay que dejar que pasen los días. Mañana lo miro como le gusta y ya está. Además no es para tanto. Él podría haber terminado el laburo. Si no lo hizo fue porque no quiso. Siempre respondo con todo. Cada trabajo que me toca cuando tiene que estar terminado, está terminado. Por una escapada como la de hoy no puede reaccionar así. ¿Y si me hubiera enfermado? ¿Y si hubiera tenido un accidente? No pasa nada, se enojó pero se le va a pasar. ¿Sabés lo que pasa? Él no tiene vida más allá de la oficina, entonces no puede entender que la gente tenga más de un interés en la vida. Él vive para el laburo y prefiere taparse de trabajo antes que volver a su casa. Ese problema no es mío… yo no me puedo hacer cargo de lo infeliz que es. Que se enamore viejo… que busque otras cosas que le den placer. Que disfrute el mundo. Eso es lo que no tolera de mí. No entiende cómo siempre estoy deseando volver a mi casa… siempre me hace un comentario al respecto. Bueno, esa es una limitación de él…

-Matu… pará, pará. Te quedaste sin laburo Matu. ¿Entendés lo que eso significa? No es fácil encontrar otra cosa en nuestra profesión, tantos años de trabajo ahí… No es una reacción del momento. Lo dijo muy seriamente y me pidió que te avisara que no volvieras.

-Ah sí? Que no volviera te dijo?

-Sí.

-Bueno. Mala suerte entonces!

-Cómo mala suerte Matu… eso es todo lo que vas a decir? No entiendo.

-Sí. Y que tengo todo un día por delante…

-El día, claro… ¿y mañana, y pasado y el resto de los días? No podés pensar en un día Matu. Lo que perdiste por un día de placer lo vas a pagar por años… un día… ¿Y la vida Matu?

-Claro!. Acabo de darme cuenta de eso...

-Qué cosa Matu…

-Que ahora tengo la vida, Juanma.

Escribieron esta historia: Graciela Fernández, María Inés Ferrero, Sol Guerrero, Flavia Louis, MAría Victoria Hermosilla, Irene Guitián.

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